Su misión es proteger el edificio 3 de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU).
Su jornada transcurre como la de cualquier guardian de seguridad dentro del plantel educativo.
Su vida pareciera no tener nada inhabitual, hasta que atesora un lapso libre. En esos instantes él se las ingenia para sacar a la luz su lado intimo. Su descanso no lo emplea para reposar los alimentos ingeridos, dormitar o “cherchear” con sus compañeros de trabajo, sino que se dedica a escribir poemas.
“La mayoría de mis escritos los hago sobre la marcha, mientras estoy diligente en mis horas de trabajo. Si estoy motivado, no me importa la presencia de personas a mí alrededor, o que haya bulla”, acota con propiedad.
Inicios
Desde muy joven le gusta la poesía.
“En 1973 -se remonta en el tiempo para narrar su historia,- captó mi atención una vaca que vivía en mi comunidad y empecé a escribir sobre aquel animal pequeños versos.” El poeta desconocido (seudónimo que él mismo se ha otorgado), confiesa que la poesía le nace sin saber cómo. Cuenta que un día escribe hasta 15 versos, otros solo 2, y a veces ninguno. “A veces uno quiere escribir y no le sale nada, pero luego así de repente me llegan las palabras y comienzo a ponerlas en blanco y negro.”
Al preguntarle por sus textos recientes, desnuda un folder tradicional amarillo, y extrae “Los Rios”, fechado el 17 de febrero de este año: “En el campo hay desvarió/ pesar y mucho estupor/ al cambiar frio por calor/ perdiendo su señorío”, y continua leyendo con una voz grave y entonación intrépida: “Y están muertos muchos ríos/ por el gran explotador/ que ha talado sin control/ los bosques del campo mío.” Sus versos riman y a veces son libres. Pero carecen de una métrica académica y de un enfoque definido: “trato de que rimen, a veces hago cuatro palabras por versos, pero no siempre.”
“Me inspiro en el deporte, la política, el amor, la historia… pero me inclino más por el medio ambiente, el deterioro de la naturaleza conmueve; yo soy de un campo con ríos y montañas que, si los visito ahora, ya no existen.” “Los sábados son mis días favoritos para escribir, estoy más relajado.
Corrijo algunas versos y escribo otros.”
Origen
Este poeta popular es un afable hombre que proviene de Cuesta Blanca de Cevico, en la provincia Sánchez Ramírez, que tiene como municipio de cabecera a Cotuí.
“En mi niñez en mi campo, yo oía el programa radial cubano “Guateque Campesino”, y me deleitaba con las letras de cantautores como: Manolo Galván”, rememora.
“También me gustaban mucho las canciones de Joan Manuel Serrat.”
Al cumplir 22 años, y buscando mejoría de vida, emigró a la capital donde se alistó en el Ejército Nacional como soldado durante 26 años. Tras un tiempo sin laborar, es contratado como guardia de seguridad en el edificio de Relaciones Públicas de la UNPHU, trabajo que desempeña desde hace 7 años, en horario de 6:00 de la mañana a 2:00 de la tarde.
Con una esposa y dos hijos de 28 y 16 años, en la actualidad reside en el sector Polvorín, en Santo Domingo Norte.
