Muchos logros, pero sin el mejor...


El deporte de alta competición no deja muchas opciones para que las atletas puedan procrear
Enfocadas en lograr la próxima meta deportiva, a muchas atletas les ha resultado difícil hacer un paréntesis para procrear y alcanzar la categoría más alta a que pueden aspirar: ser madre.
Los ciclos olímpicos, con sus incesantes bases de entrenamientos y los beneficios económicos que suelen arrojar sus medallas, les dejan pocas opciones.
Consecuentemente, han venido posponiendo esa decisión y con ella la oportunidad divina de recibir el tierno e incomparable abrazo de un hijo.
El deseo de mantener el nivel físico y técnico, así como la falsa percepción de que en un eventual regreso no volverían a ser las mismas en la duela, también atentan con la posibilidad de pasar por la sala de parto.
Año sabático
“Tenemos un año que dizque no hay nada”, expresa la bicampeona panamericana Yuderkis Contreras, de 28 años, al referirse al primero del ciclo olímpico.

“Yo pienso, ¥caramba si tengo un hijo este año, entonces no voy a tener mucho tiempo para prepararme para los (Juegos) Centroamericanos¥. Es un lío”, manifiesta, quien piensa tener dos “como Dios me lo mande”. 
“Si lo hago ahora, no podré competir en los (Juegos) Panamericanos (de Toronto) y lo mismo va a ocurrir dentro de un año porque quiero a los Juegos Olimpicos (Londres 2015)”, declara la estelar pesista.
“La experiencia me dice que el mejor momento es planificarlo y tener sus hijos en una etapa en que no haya ningún riesgo por la edad. Suspender su ciclo, tener los hijos y regresar”, considera el doctor Milton Pinedo, presidente de al Federación Dominicana de Medicina del Deporte.
Al igual que Yudelkis, la karateca Ana Villanueva desea tener un par de hijos, no más (“con dos está bien”), pero tampoco sabe cuando. Sí tiene una idea aproximada.
“Podría ser al inicio de un ciclo olímpico porque hay tiempo, te recuperas y puedes entrenar normalmente”, adelanta la menuda atleta de 33 años.
“Ya hay que ir pensando en eso”, agrega la oriunda de Cotuí, quien primero tiene en agenda reeditar en Toronto el oro que conquistó hace tres años en los Panamericanos de Guadalajara. 

La pugilista Yenebier Guillén, de 28 años, pasa por una situación similar a la de Yudelkis, Anita y un extenso grupo de colegas. 
Está en el mejor momento de su carrera y no pretende ponerle un “stop”. En el 2013 tuvo el mejor año de su carrera al ganar el Campeonato Continental Élite, donde se sacó la espina de tres derrotas consecutivas ante la monarca monarca mundial y panamericana, la canadiense Mary Spencer. 
Ahora tiene la vista puesta en los Juegos Centroamericano de Veracruz, donde debutará el boxeo femenino.
Ella y su esposo, Richard de la Cruz, no tienen planificado tener un hijo por ahora.
Luego proyecta clasificar para las Olimpíadas. “Será después cuando vamos a trabajar para eso”, expresa sobre la maternidad. 
“Muchas atletas no procrean porque están más interesadas en mantener su rendimiento”, argumenta Bernardo --Tony-- Mesa, director técnico del Comité Olímpico Dominicano. 
“Sin embargo, hemos visto como atletas después de dar a luz mejoran su rendimiento porque se produce una estabilización hormonal en todo su organismo”, puntualiza y pone de ejemplo los casos de las voleibolistas Mireya Luis, de Cuba, y la dominicana Bethania de la Cruz. 
Licenciado en Educación Física, biólogo y Metodólogo deportiva, Mesa considera que se impone mantener un relevo continuo a los fines de facilitar que las atletas hagan un alto en el camino y puedan ampliar la familia.
“Un embarazo no planificado puede provocar una rúptura en el ciclo olímpico y también afecta sensiblemente si se trata de un deporte de conjunto porque un atleta de alto nivel no es fácilmente sustituible”, añade el doctor Pinedo.